Existen dos clases de personas: Las que se sienten tranquilas en su zona de confort, las que no tienen necesidad de moverse de su sitio de siempre, de alejarse de sus comodidades. Después estamos el resto. A los que nos mata la curiosidad y no podemos estar quietos en un mismo lugar, los que a todas horas tenemos la sed de viajar, esa que solo se sacia con sumar a tus experiencias otro rincón más. Para los que el pasaporte significa media vida.

Nosotros sin duda formamos parte de la gente aventurera y arriesgada! Y por eso mismo este año quisimos dar un giro a nuestras vidas y vivir durante un tiempo en otro país, con otra gente y con otras costumbres.

Manteneros al día de todos los sitios que visitamos nos encanta. No hay nada que nos guste más que poder explorar rincones nuevos y compartirlo con toda la gente posible para que se animen a practicar este gran vicio de conocer mundo. Y a los que por una razón u otra no pueden hacerlo, redactamos todas nuestras experiencias para que al menos puedan alimentarse de ellas y en su mente viajar por un instante a estos recónditos lugares.

Ahora bien, la pregunta del millón que muchos os estaréis haciendo: Y como lo habéis hecho?

Pues bien aquí os dejamos la receta por si alguno se anima a kangurear como nosotros.

RECETA :

Añade infinitas cucharadas de ilusión y combínalas con una taza de positividad. Mézclalo bien con valentía y rocíalo con un litro de curiosidad. Déjalo cocer a fuego lento, remuévelo suavemente con un poco de esfuerzo y constancia y finalmente añádele una pizca de dinero.

- Servir con hambre de explorar sin jamás saciarte y con ganas incontrolables de comerte el mundo -

jueves, 13 de abril de 2017

Emundi Market and Noosa



Vivir en Brisbane tiene una ventaja muy grande y es que tiene lugares increíbles que visitar a una o dos horas de camino.
Esta vez, David y yo queríamos volver a vivir un fin de semana igual de intenso como el que vivimos en Byron Bay justo al poco tiempo de llegar a Australia. Elegimos Noosa y Emundi Market para desconectar de la rutina y disfrutar juntos esta vez, de otro bonito fin de semana.


Preparamos nuestro coche con toda la munición posible (nevera cargada de comida, bebida fresca y nuestro set de camping) y salimos bien temprano hacia Sunshine Coast.
A una hora y media de camino llegamos al pueblo de Emundi, donde los sábados por la mañana realizan un mercado al aire libre muy grande, unos 600 puestos de venta, repleto de alimentos frescos y ecológicos, productos de artesanía, ropa hippie, joyas hechas a mano, puestos de comida rápida, rincones de música en vivo, etc…  


Este mercado, al igual que otros mercados Emundi creados posteriormente a éste alrededor de Australia, son unos de los mayores mercados de arte y artesanía del país. Éstos, se centran en  productos hechos a mano, con el espíritu de “hacerlo, se hornea, hacerlo crecer, coserlo”.  






Estuvimos un par de horas recorriendo los diferentes pasillos que formaban el market y disfrutando de un buen ambiente. El pueblo también es digno de ver, no es muy grande pero sus calles son sacadas como del mismo oeste, parece ambientado en años atrás aunque simplemente es el estilo de ese bonito lugar.



 El calor empezó a apretar mucho, así que después de caminar bastante, volvimos a nuestro coche para dirigirnos a Noosa. Allí ya habíamos estado en Diciembre para el cumpleaños de David, pero no nos hizo muy buen tiempo y queríamos saborearlo de nuevo esta vez con sol radiante.

De Emundi Market hacia Noosa hay aproximadamente 30 minutos más en coche. Nosotros llegamos a media mañana y sin dudarlo fuimos directos a la playa a darnos un buen baño.
En Noosa Heads , en la parte izquierda de Main beach (la playa principal) se encuentra una pequeña bahía con una de las mejores playas que hemos visto hasta ahora aquí. Desde Dog beach (si, es para perros pero realmente es preciosa) hasta Sandy Cove, es un entradero de la playa que es muy relajante. Además había cientos de peces y una vez más David pudo disfrutar haciendo snorkel (yo preferí estar en mi flotador de donut y verlos desde la superficie). Y bien, como su nombre indica, Sandy Cove quedó como uno de mis rincones preferidos.
Comimos allí nuestro tupper de ensalada de pasta y después nos dimos una increíble ducha que acabo de dejarnos en las puertas del paraíso.





De allí fuimos a pasear por Hastings Street, la calle más famosa para salir de restaurante o de compras y después recorrimos toda la avenida Noosa Parade para observar los ríos que se entrelazan en el pueblo, con las casas de millonarios en medio y su yate enfrente… en fin solo apto para gente de mente fuerte.


Caída la noche, paseamos por la zona de Noosa Ville, otra zona increíble con un puerto pequeño pero muy cuco, donde las familias y amigos se reunían para hacer su picnic-cena. Allí un fish and chips nos sentó como agua bendita.


Después de ese magnífico día, nuestras energías ya flaqueaban así que fuimos al camping Noosa Sea Scouts que habíamos reservado esa misma tarde (perfecto calidad-precio) para pegarnos una buena ducha y descansar en nuestra tienda de campaña, esa que ya empezaba a ser media casa para nosotros.



Otro bonito día se presentaba ante nosotros, otra vez el sol relucía, así que nos preparamos nuestro desayuno, nos dimos otra larga ducha y nos fuimos a hacer un poco de tracking por el Parque Nacional.  Allí hay diferentes rutas, nosotros escogimos la que iba rodeando toda la playa y llegaba hasta Hell’s Gate. 


Realmente es una buena caminata, pero el paisaje te deja tan embobada que vale mucho la pena. Pasas por diferentes puntos para hacer fotos espectaculares, pero uno de ellos son los que realmente disfrutamos mucho. Las Fairy Pools son como piscinas artificiales que se han formado entre las rocas por la fuerza del mar, y cuando estas metido allí quieres que el tiempo se pare. (Avisar que hay algún cangrejito que  pellizca los dedos de los pies, así que si nadas y no apoyas te evitaras los sustos que nos llevamos nosotros).



Y bien, después de esa caminata y ese baño nuestros estómagos rugían demasiado fuerte así que fuimos hacia Noosa Ville otra vez, a disfrutar del sitio esta vez de día. Allí, nos comimos un buen pollo asado comprado del Coles y nos tomamos nuestro café con vistas al rio. Que placer!



Para finalizar nuestro perfecto fin de semana, fuimos bajando tranquilamente hacia Brisbane pero no sin antes pasar por Sunshine Coast, pasear por su costa y visitar su centro comercial Sunshine Plaza, al estilo Venecia (pasa el rio por medio y es muy peculiar).


Ahora sí, concluíamos esta escapada con un buen sabor de boca, con energías renovadas, con mucho más amor entre nosotros y sin duda con un 10 de puntuación.

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